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¿Nunca has pensado cómo sería la empresa donde te gustaría trabajar? Seguro que sí! Yo desde hace mucho tiempo comencé esa búsqueda y hasta ahora sólo he encontrado desilusiones. Sin embargo reconozco que ha habido momentos en algunas de las empresas donde he trabajado que realmente me he sentido bien. Y cuando digo bien, no era porque ganaba un sueldazo, tenía coche de empresa y recursos a mi disposición. Al contrario, los mejores momentos en las empresas que he estado trabajando han venido de las personas con las que trabajaba. Es decir, que el compañerismo para mi ha sido una de las grandes claves para sentirme feliz en la empresa.

Ahora hay muchos directores de recursos humanos concienciándose que lo importante para retener, o atraer talento no es sólo el dinero, ahora saben que los horarios flexibles para conciliar la vida profesional con la familiar, posibilidad de compra de vacaciones por parte del trabajador, teletrabajo y otras fórmulas parecidas van a ayudar a las empresas a mantener y recibir talento. La verdad, es que todas estas medidas son geniales, y yo las apoyo como el que más. Está claro que pueden mejorar la vida laboral y su ambiente. De hecho mi intención en un futuro es implantar estas medidas en mi propia empresa, aunque actualmente como no tengo empleados, como que no tiene mucho sentido implantarlo. Sin embargo en mi paso por el mundo laboral me di cuenta que realmente lo que realmente importa no es el sueldo, ni siquiera el horario flexible, o el teletrabajo, es verdad que esto ayuda mucho, pero realmente lo importante son las personas que conforman el equipo. En mi nueva etapa estoy conociendo a pequeños equipos donde se huele una complicidad, un compañerismo, un buen rollo, que de verdad, ¡no está pagado! Dan ganas de ponerse a trabajar con ellos y crear lo que haga falta.

Entonces si lo importante es el clima laboral ¿Cómo puedo conseguirlo? Muy sencillo, al final los valores de la empresa tienen que ser constantes, una vez trabajé en una empresa donde los valores de la empresa asemejaban a una familia, pero en los hechos era más una cárnica que otra cosa. Es decir, tienes que tener unos valores, y una moralidad para que esos valores se demuestren con hechos, el día a día, irá haciendo el resto. Las personas se abrirán y comenzarán a ser quienes son realmente. Hay que fomentar el compañerismo con actividades fuera de la oficina constantemente. Al fin y al cabo, es sencillo y complicado a la vez, ya que hay que definir unos valores donde todo el mundo tenga voz y se sienta cómodo compartiéndola, y por otro lado hay que apoyar ese compañerismo con acciones concretas. Reirse de vez en cuando es una gran fuente de felicidad y participar de las risas es lo importante. El gerente tiene que validar con acciones los valores que promulga. Al fin y al cabo se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo y los empleados no son tontos.

No es una tarea fácil, pero al menos se el camino. Quiero crear una empresa donde los valores como la honestidad y la amistad imperen en el día a día, porque yo seré honesto con ellos y seré amigo de ellos. El día que lo consiga lograremos un equipo que no sólo esté dispuesto a trabajar, sino también para disfrutar de lo que hacemos y para ser felices. Al fin y al cabo, la vida es para disfrutarla, hasta trabajando.