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En esta nueva entrada de mi blog te voy a contar algunos secretos de la vida de un informático, espero sorprenderte. Porque voy a tocar donde duele. Antes de nada diré que soy Ingeniero de Informática de Gestión, un plan de estudios existente antes de Bolonia y que ahora, sinceramente no se donde me enmarca con los nuevos planes de estudio. Aunque nada más finalizar la carrera y entrar en el mundo laboral me di cuenta que la mayoría de los conocimientos que aprendí en ella en el mundo laboral no me sirvieron para nada. Esto ocurre en muchas carreras, pero en informática es mucho más agudo. Luego contaré por qué. Mi vida por el mundo laboral ha sido cada día un asombro tras otro que intentaré desgranar en estas palabras.

Lo primero que aprendí de la informática es que me tenía que comprar un montón de libros para poder asimilar las nuevas tecnologías que salían constantemente y que las empresas de consultoría para las que empecé a trabajar vendían como lo último y nuevo. Te cogían y enviaban a un cliente de un día para otro para que te pusieras a programar una aplicación con un análisis hecho en la servilleta de un bar, con un lenguaje en el cuál no era experto y tecnologías que nunca había tocado. Yo en mi buen hacer me ponía como un loco a estudiar esa misma noche para llegar a la reunión del kick off con algún conocimiento para que nadie me pudiera sacar los colores. En una reunión se exponía todo y a partir de ahi a trabajar como un loco de sol a sol. Al final el proyecto salía a base de el esfuerzo de compañeros como yo nos dejábamos la piel por cuatro duros. Cuatro duros que la consultora exprimía bien para ella cobrar un pastizal. Cuando finalizaba el proyecto te enviaban a otro que nada tenía que ver y la rueda volvía a girar.

En el último párrafo han salido a la palestra las «consultoras informáticas». Os voy a contar un secreto. La actual falta de técnicos especializados obliga a contratar a técnicos externos por proyectos para llevarlos acabo, ya que en sus plantillas están teniendo una carencia de personal muy fuerte. Por ello tiran de freelances y pequeñas empresas que no pueden entrar a empresas muy grandes por no tener nombre o caché. Es decir, que mi empresa no podrá entrar a trabajar para compañías como Repsol o Santander, sin embargo si voy de la mano de una consultora tendré las puertas abiertas para sentarme con el mismo CIO de la compañía. Eso sí, en todo momento no puedo decir que soy de otra empresa.

Sigo con las consultoras. Llevo muchos años en la profesión para saber acometer un proyecto y los primeros fallos son justo al principio, donde no se evalúa la arquitectura de sistemas existente y cómo debe coexistir el nuevo sistema con lo que actual está en producción. Como arquitecto de sistemas quiero entender la arquitectura base para afrontar el cambio, y a partir de ahí evalúo la implantación. Las grandes consultoras venden modas y no tienen en cuenta las necesidades del cliente: ERP, CRM, BI, Big Data, … da igual la tecnología de moda, lo importante es vender por una millonada algo que va a hacer alguien por el 20% del presupuesto y que tiene enfrentarse a los problemas reales de una mala planificación y una pésima gestión de proyecto. Al final el cliente tiene un proyecto realizado pero no es nada de lo que se habló en las reuniones de preventa. Aun así me quito el sombrero porque estas consultoras tienen la habilidad para saber vender lo que no se puede vender, y convencer al cliente que los cambios que ha habido en la ejecución del proyecto debidos a una mala gestión del mismo, son en realidad nuevos requisitos necesarios para el éxito de un proyecto y que no tiene nada que ver con lo hablado. Y lo venden!

El llegar a Arquitecto de Sistemas no ha sido gracias a mi carrera, ni a certificaciones, ni a formación, ha sido gracias a ser un autodidacta sin consuelo. Siempre estoy leyendo textos en inglés, ya que cuando están traducidos al castellano ya está obsoletos. Tengo hambre de conocimiento y siempre he sido un apasionado por el aprendizaje, eso me ha hecho llegar a ser lo que soy, nada más. Y sigo sin parar de investigar y leer libros para acometer proyectos más grandes todavía. Cualquier informático que se aprecie como tal sabrá de lo que hablo, nuevas tecnologías, lenguajes de programación, frameworks, metodologías, protocolos, etc…. siempre hay algo nuevo. Ah! por cierto, cuando a alguien le dices que eres informáticos me preguntan si pirateo la Play Station o si le formateo el ordenador. A la informática le ha ocurrido como a la medicina, se ha seccionado en especialidades muy concretas, lo que pasa es que la medicina a tardado décadas y la informática va tan deprisa que la especialización se ha llevado a cabo en unos pocos años. A las gente de a pié le sorprende que no sepas piratear la Play.

El valor de mi trabajo. El valor de mi trabajo es algo que hay que analizar con mucha cautela, disfruto con él, al igual que para la gran mayoría de ingenieros que siempre están estudiando para estar a la ultima. Pero eso no significa que tenga que estar mal pagado. No tenemos que confundir disfrutar con lo que hacemos con que no debamos cobrar por ello, o poco. En España la tecnología no se ha afrontado como en el resto de países occidentales. Me escandalizo como el sueldo de un perfil como el mío en EEUU o en el resto de EU puede estar cobrando los 160.000€ anuales. La valoración del mundo TIC en empresas está visto como un coste, en el resto del mundo como una oportunidad, esta filosofía está cambiando bastante al publicarse casos de éxito de empresas españolas usando tecnología, sin embargo son vistos como unos frikis que no podrían ni oler su entrada en el IBEX35. Al fin y al cabo tecnológicamente España está muy por debajo del nivel del resto del mundo y eso lo notamos los profesionales que trabajamos en este mundo.

He conocido mucha gente que ha abandonado la profesión por estar hartos de aguantar situaciones como las que describo, por estar siempre estudiando, siempre a la última, con la respiración del cliente en tu nuca, a las carreras por pasillos por caídas de sistemas, a las guardias y horas extras impagadas, y a estar 24/7 por una sistema que no para como tu. Porque tu, al fin y al cabo, eres humano. No abandonaré esta profesión porque me encantan los retos y este mundo es un reto constante desde que pones el pie en tierra cuando te levantas, hasta cuando te acuestas con tu portátil como compañía de cama.